Otro ángel llamado Gilson

    Gilson, mi ángel de la guarda en Dona Marta

Gilson, mi ángel de la guarda en Dona Marta

Toda aventura empieza con una preparación. En mi caso, hubo varios ángeles de la guarda. Primero Camilo Coelho, periodista y fundador del Blog de la Pacificação; después Dani Apone, dueña de una empresa de relaciones públicas que se dedica a mapear la actividad de empresarios y activistas que realizan trabajos sociales en las favelas pacificadas. Ambos me han llevado hasta Gilson Fumaça, guía oficial de la favela Dona Marta, convertida en punto turístico desde 2010.

“Gilson é o cara”. Es el embajador de la favela. Conoce a todo el mundo, habla con todo el mundo, siempre está de buen humor y pendiente de echar una mano, ya sea al señor que lleva una garrafa de 10 litros de agua en la espalda, o a la madre en apuros con su bebé. Gilson está en todo, con buen humor y una tranquilidad tropical envidiable.

    Gilson es el guía oficial de la primera favela pacificada de Rio

Gilson es el guía oficial de la primera favela pacificada de Rio

Le conocí un lunes después del Carnaval. Cuando le expliqué mi proyecto y le dije que quería vivir en la primera favela pacificada en Rio de Janeiro, Gilson me respondió que no había casas en alquiler en la favela. Me habló del piso de una tía, en la entrada del ‘morro’. Insistí en que quería vivir en el corazón de la favela y entonces ofreció alquilarme su cuarto y ayudarme con todo lo demás, lo cual no tiene precio. Gilson es mi pasaporte hacia un mundo desconocido y hasta hace pocos años inaccesible para las personas del asfalto, los que viven fuera de la favela.

La limpieza del siglo

La limpieza del siglo

Y aquí estamos, Gilson y yo haciendo una mega ‘faxina’ en su dormitorio, la limpieza del siglo vamos.

–        ¿Por qué te llaman Fumaça?

–        Esta es una larga historia. Ya te la contaré con más calma. Vas a flipar con mi vida.

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Arreglando mi cuarto en la favela

Me deja intrigada, pero su tranquilidad tropical no deja ningún resquicio para la investigación. Me contará lo que quiera y cuando quiera. En Brasil se consigue (casi) todo siempre y cuando se dejen de lado las prisas. Así que no me queda más remedio que dominar la curiosidad y esperar a que fluya la conversación. De momento he descubierto que Gilson ha trabajado durante 13 años como vendedor ambulante de bebidas y que tiene seis hijos.

–        Bueno, cinco ó seis, o más, añade con una sonrisa burlona.

Tiene 34 años, que parecen 25. Y muchas historias por contar. Ahora vivo en su casa y aprendo con él por qué la favela se llama ‘comunidade’. No se trata sólo de un sinónimo. Las favelas se edificaron sobre la base de un trabajo comunitario de emigrantes llegados a Rio para buscarse la vida. Sobrevivir sin la ayuda del grupo habría sido imposible e inaguantable. Este espíritu ha perdurado, a pesar de las narco guerras que han sacudido el ‘morro’ desde los años 80. Aquí todo el mundo se conoce y todo el mundo convive de una forma muy cercana, impensable en la Europa del individualismo. Estoy en otro mundo. Y estoy impaciente por descubrirlo.

Las vistas desde mi terraza

Las vistas desde mi terraza

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Un pensamiento en “Otro ángel llamado Gilson

  1. Pingback: Exposición: Historias de la pacificación | Centro de Estudios Brasileños

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