¡El violín es genial!

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–       ¿Por qué decidiste tocar el violín?

–       Porque me encanta. ¡El violín es genial!

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Todos los días en la centra de la UPP (la Unidad de la Policía Pacificadora), hay clase de violín, viola y violoncelo.  Decenas de niños suben las escaleras empinadas de la favela hasta la cima, con sus instrumentos a cuestas.

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Son niños y adolescente de Santa Marta, pero también de otras favelas de la zona sur como Cantagalo, Pavão/Pavãozinho, Chapéu Mangueira y Babilônia. Acuden a estos cursos gratuitos organizados por una ONG llamada Ação Social pela Música do Brasil.

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Lo curioso es el lugar donde se imparten las clase. En el cuartel de la UPP, jóvenes músicos y policías uniformados y armados hasta los dientes conviven en el mismo espacio. Otra imagen de la pacificación.

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“El objetivo es ofrecer una educación musical a estos niños y que aprendan los valores de la convivencia”, explica Julio César Camargo, el coordinador pedagógico del proyecto, que también está presente en otras favelas cariocas, como Cidade de Deus, el Complexo do Alemão y el Complexo da Tijuca. “No pretendemos formar a músicos profesionales. Ahora, si aparece un talento, le ayudamos para que pueda seguir estudiando hasta llegar a la facultad. La idea es que en un futuro próximo sean profesores de nuestro programa. Ya tenemos 30 alumnos que se volvieron monitores, un buen porcentaje teniendo en cuenta que entre todos los núcleos atendemos a 700 chavales”, añade Julio César.

Julio César Camargo, el coordinador pedagógico del programa musical de la ONG Ação Social pela Música do Brasil

Julio César Camargo, el coordinador pedagógico del programa musical de la ONG Ação Social pela Música do Brasil

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El proyecto cuenta con el apoyo institucional de la Secretaria de Segurança del Estado de Rio de Janeiro (o sea, la longa manus de Belatrame, el papá de la pacificación) y del Gobierno federal, a través de Rio Solidário. Embratel, la mayor empresa brasileña de telecomunicaciones, también patrocina el programa.

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“Antes de la pacificación, había una violencia ostentosa en la favela. Podíamos entrar sólo cuando nos dejaban pasar los jefes del narcotráfico”, recuerda Julio César. En aquel entonces, la ONG actuaba únicamente en la favela de Campinho, en el norte de la ciudad. “La  sociedad carioca ha abrazado la pacificación y eso es muy importante”, agrega.

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Es curioso que los agentes sociales y las personas del asfalto parecen estar más contentos que los propios moradores con la pacificación. La sensación de seguridad que se respira en Rio de Janeiro explica esta postura. “En la favela es más difícil, la gente tenía muchas ventajas por causa del narcotráfico, y aunque hubiese mucha violencia, es un facto que muchas personas vivían mejor, tenían un nivel de vida más alto. No es de extrañarse que más de uno esté en contra de este proceso”, añade el coordinador del proyecto.

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Las personas que abogan por la pacificación, ya sean policías, cooperantes, moradores o políticos, están de acuerdo en un aspecto: hay que invertir en la educación de los más pequeños para que puedan crecer con nuevos valores.
Ação Social pela Música do Brasil está aportando su granito de arena. Ofrecen clases gratuitas y dejan que los alumnos se lleven los instrumentos a su casa para que sigan estudiando fuera de la clase.

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Ishtar, la profesora venozolana de violín

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Ishtar, psicóloga y violinista, es una de las profesoras. Es venezolana y vive en Santa Marta. “Llegué a Rio para participar en un congreso de psicología y acabé viviendo aquí”. Hoy está casada con un chico de la favela y está completamente integrada en la dinámica del ‘morro’. Le encanta su trabajo y también la vida en Santa Marta.

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Un pensamiento en “¡El violín es genial!

  1. Me encanta la última foto de este post!
    É bem maluco mesmo este paradoxo. O narcotráfico estabelece um estado paralelo, garante alguns “direitos” aos moradores, porém sua presença é ao mesmo tempo uma ameaça. Sempre me intrigou esse aspecto. É como se quem se sente beneficiado aceitasse que a expectativa de vida nesse local é mais baixa. Mas os custos são mais acessíveis, há uma certa organização, até a segurança é garantida por quem está no comando…
    Pelo menos nas favelas em que eu trabalhei ou frequentei em SP, a insegurança só acontecia quando havia confronto com a polícia. Entre gangues não era tão comum… Pelo contrário, era comum pro morador estar mais protegido dentro que fora da comunidade.

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