Después de Copacabana, arde el Alemão

Foto: redes sociales

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Todo empezó el lunes por la noche cuando una señora de 72 años fue alcanzada por una bala durante un tiroteo entre narcos y Policía en Nova Brasilia. Arlinda Bezerra das Chagas recibió un disparo en la barriga y falleció poco después. Como viene siendo habitual, en las redes sociales se culpó a la UPP, mientras ninguna fuente oficial se encargó de confirmar o desmentir esta acusación.

En pocos minutos hubo una protesta en la calle de Itararé, en el Complexo do Alemão. Varios autobuses fueron quemados y se repitieron las mismas escenas de guerrilla urbana, que se han convertido en una macabra costumbre en Rio de Janeiro. Un grupo de vándalos destrozó el centro de salud de la favela. Periódicos locales como O Dia mostraban en sus ediciones digitales los destrozos.

bus incendiado

Foto: redes sociales

Lo que más me llama la atención es que la que la TV de la Globo en su cobertura se refiere constantemente a los autores de las protestas como a los ‘bandidos’. Eso me obliga a plantearme unas cuantas preguntas. ¿Quiere decir la principal TV de Brasil que los narcotraficantes están detrás de estas protestas aparentemente espontáneas? ¿O están criminalizando una población cansada de que maten a su gente a tiro limpio, metiendo a todo el mundo en el mismo saco? ¿Eran moradores o traficantes los que estaban quemando autobuses y destrozando el centro de salud? ¿O a lo mejor miembros de los grupos radicales que están en contra de las UPP?

Las imágenes por sí solas no ofrecen ninguna explicación. Por ello recurro al chat de grupo con mis amigos del Alemão. Les explico mis dudas y pregunto: ¿quién estaba detrás de los destrozos de ayer?

Foto: Edson Silva

Foto: Edson Silva

Acude a mi llamada Leandro, un fotógrafo que vive en el barrio de Penha, y que se declara amante de esta favela y de su gente. “Valeria, los moradores no queman los autobuses. Mira la cantidad de personas que viven en las comunidades (millones) y los que salen a destrozar un centro de salud. No sé si esta gente representa al pueblo. Por otra parte, si a las personas realmente les importara la muerte de otros, no serían tolerantes con los bandidos. Porque quien ostenta un fusil, una pistola o una ametralladora (símbolos bélicos de guerra que arrebatan vidas) no puede compartir el mismo espacio con personas que tanto aprecian la vida, desfilando junto a personas, muchas de las que hoy se quejan de la pacificación”.

Foto: Edson Silva

Foto: Edson Silva

Hay quien dice que se siente inseguro, en el medio de una guerra civil. Leandro lo tiene claro: las cosas no mejorarían si la Policía Pacificadora saliese de las favelas. “Las personas se quedan sentadas reclamando del Estado y usan ese argumento como una disculpa para su inutilidad. Se vuelven bandidos con la excusa de que son víctimas de la sociedad. Todos dependemos del Estado, pero nadie aquí deja de ser un ciudadano digno de reconocimiento por causa de ello. Hay personas que disfrutan con estos tumultos, les gusta la adrenalina del vandalismo. Hay también los que fueron víctimas de la violencia policial y están cabreados, con toda la razón. Y hay personas sin criterio, unos mandados, que ven personas que dicen en Facebook que hay que destrozarlo todo y salen de su casa para eso. Fomentan el odio en las redes sociales, no tienen ni idea de los que es la sociedad y ni saben por qué luchan. Se dicen activistas, pero no saben estar en sociedad. Todo el mundo tiene derecho a manifestarse, pero si destrozas un hospital, que ya funcionaba mal de por sí, te conviertes en un vándalo. Y después no vale quejarse de que no hay médicos ni profesores. Obvio que no puede haber. Todo el mundo se muere de miedo, nadie quieren trabajar en estas favelas”.

Foto: redes sociales

Foto: redes sociales

Por lo pronto, ayer 15.000 alumnos se quedaron sin clases. “La culpa no es de la Policía. En este caso, la culpa es del pueblo. Lo que precisa una pacificación es la mentalidad de la gente”, concluye Leandro.

Su razonamiento no aclara mis dudas, pero al menos ofrece una visión diferente de las cosas. Siento mucha manipulación estos días: tanto desde los medios de comunicación, que tachan a todos los manifestantes de “bandidos”, como en una parte de las redes sociales, donde el odio y el rechazo hacia la UPP es cada vez más fuerte. En estas condiciones es muy complejo trazar un mapa fidedigno de la realidad.

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